Si existe la sospecha de que el perro ha ingerido en las últimas dos horas uvas o pasas hay que ir al veterinario. Lo mejor sería inducir al vómito rápidamente para evitar que las toxinas sean absorbidas. No obstante, no hay que inducir el vómito si el perro tiene problemas para respirar, muestra signos de angustia o shock, se encuentra inconsciente o si no se tiene claro lo que ingirió el perro.
Si su mascota ya ha vomitado, no intente forzar el vómito a menos que se lo indique su veterinario. Si positivamente el veterinario le recomienda inducir el vómito, ofrézcale pequeñas dosis de comida. Eso aumentará las probabilidades del vómito.
Para inducir al vómito se puede ofrecer pequeñas cantidades de comida. En caso de no estar interesado en la comida, para inducir al vómito el veterinario puede utilizar peróxido de hidrogeno (agua oxigenada), 2 mililitros de agua oxigenada por cada kilo de peso del perro. Por ejemplo para un perro de 10 kilogramos necesitaremos 20 mililitros de agua oxigenada que después se mezclará en un recipiente con 20 mililitros de agua (siempre es la misma cantidad de agua y agua oxigenada). La cantidad máxima de peróxido de hidrogeno que se debe administrar es de 45ml independientemente del peso del animal. Una vez mezclado se utilizará una jeringa para vaciar el contenido directamente en la garganta del perro. Si durante los primeros 15 minutos no se producen vómitos, puede volver a intentarlo. Este método no es recomendable utilizarlo más de 2 veces consecutivas.
Es posible que el veterinario también tenga que realizar un lavado gástrico y/o administrar carbón activado para eliminar cualquier rastro de toxina que quede en el estómago. Para proteger los riñones y eliminar las toxinas del torrente sanguíneo, es posible que el veterinario también utilice una terapia de fluidos intravenosos.
En caso de insuficiencia renal, el pronóstico será grave. Se requerirá de una hemodiálisis para mantener con vida al perro mientras los riñones se recuperan. El trasplante de riñón es un opción en los casos más graves.
Conviene mantener las pasas y uvas fuera del alcance de los perros, al igual que otros alimentos tóxicos como el chocolate, cebolla y ajo.