Falta de apetito, pérdida de peso, vómitos, diarrea, estreñimiento, letargo, aumento de sed, ceguera aguda, convulsiones, sangre en la orina y aumento de la frecuencia y cantidad de orina.
La insuficiencia renal crónica es una condición en la que el riñón falla y deja de regular la presión sanguínea, el azúcar en la sangre, el volumen de sangre, los niveles de pH o la composición del agua en sangre; perdiendo la funcionalidad en el transcurso de meses o incluso años. Si bien la insuficiencia renal crónica no se puede revertir ni curar, el tratamiento puede frenar su progresión. Esta condición es más frecuente en perros edad avanzada.
Algunas razas son propensas a padecer insuficiencia renal crónica. Por ejemplo tenemos: el Samoyedo, el Bull terrier, el Cairn Terrier, el Pastor alemán y el Cocker spaniel inglés
Falta de apetito, pérdida de peso, vómitos, diarrea, estreñimiento, letargo, aumento de sed, ceguera aguda, convulsiones, sangre en la orina y aumento de la frecuencia y cantidad de orina.
Las causas para la insuficiencia renal pueden incluir enfermedad renal, obstrucción urinaria, ciertos medicamentos, linfomas, diabetes mellitus y factores genéticos.
El veterinario preguntará por los síntomas detectados y por el historial de salud del perro. Ante la sospecha de insuficiencia renal realizará un examen físico y solicitará un perfil químico de sangre, un hemograma completo y un análisis de orina. Generalmente, los perros que presenten la enfermedad tendrán cierto grado de anemia, niveles anormales de electrolitos, presión arterial alta, así como concentraciones elevadas de creatinina y nitrógeno ureico.
Adicionalmente, las imágenes de rayos X o ultrasonido también se pueden usar para observar el tamaño y la forma del riñón o los riñones del perro para ver si hay anomalías visibles. A menudo, la insuficiencia renal crónica hace que los riñones se vuelvan anormalmente pequeños.
Aunque no existe una cura para la insuficiencia renal crónica, existen numerosos pasos que se pueden tomar para minimizar los síntomas y retardar la progresión de la enfermedad. Se debe seguir una dieta especializada, baja en proteínas, fosforo, calcio y sodio. Deberá asegurar que el perro siempre tenga una cantidad adecuada de agua limpia para beber y, en casos de deshidratación, podría administrar líquidos vía intravenosa. También puede ser necesario suministrar eritropoyetina para potenciar la producción de glóbulos rojos e incrementar los niveles de oxígeno en los tejidos.
La insuficiencia renal crónica es una enfermedad progresiva. Los perros que experimentan esta enfermedad deben ser monitoreados de forma continua. El pronóstico del perro dependerá de la gravedad de la enfermedad, pero se pueden esperar algunos meses o algunos años de estabilidad con el tratamiento adecuado. Se recomienda que los perros que hayan desarrollado enfermedad renal crónica no sean utilizados para la cría.