Dependerá de las causas subyacentes que originan la enfermedad. Si el perro tiene uremia por intoxicación, se puede hacer un lavado gástrico o se podría administrar carbón activado para neutralizar la toxina.
En caso de uremia, deberá controlar estrictamente la ingesta de alimentos (convienen reducir ingesta de proteínas temporalmente) y líquidos (incrementar la ingesta de agua ayudará a eliminar toxinas). El veterinario tratará de controlar las funciones corporales clave y puede utilizar medicamentos como diuréticos, derivados de dopamina, antieméticos, protectores para contrarrestar la acidez o bicarbonato. En casos graves es posible que el perro requiera de diálisis.
Después de completar los procedimientos, es importante controlar los niveles diarios de líquidos, minerales, peso corporal, producción de orina y estado físico general. En general, esta condición tiene un mal pronóstico para la recuperación. Algunas posibles complicaciones incluyen convulsiones, coma, presión arterial alta, neumonía, sangrado en el tracto digestivo, paro cardíaco, sobrecarga de líquidos, infección generalizada en la sangre y fallo múltiple de los órganos.